El Hamparte de Yoko Ono

Yoko Ono en el MUSAC: cuando el hamparte llena 1.700 metros cuadrados

El MUSAC acoge hasta el 17 de mayo la mayor retrospectiva de Yoko Ono en España en décadas. Más de ochenta obras, seis décadas de trayectoria, un espacio imponente. Y sin embargo, quien llegue esperando arte difícilmente podrá evitar la sensación de estar ante un caso de manual de lo que los críticos llevan años llamando hamparte: esa zona difusa donde la idea sustituye por completo al objeto, y la firma lo justifica todo.

Un recorrido por las obras de la exposición

La muestra arranca con Pomelo (1964), el libro de artista en el que Ono recopiló más de 200 instrucciones que invitan al lector a imaginar, realizar o completar la obra. Es la pieza clave para entender todo lo que viene después, porque buena parte de las obras expuestas nacen directamente de sus páginas. Es también, dicho sea de paso, el manifiesto fundacional del hamparte: si la obra la termina quien la lee, el autor queda eximido de hacerla del todo.

Entre las piezas de los años sesenta destaca Pieza Corte (1964), presentada en vídeo: Ono permanece inmóvil en el escenario mientras el público corta su ropa con tijeras, uno a uno. Es sin duda la obra más poderosa de la muestra, con una carga genuina de vulnerabilidad y crítica al voyeurismo que la convirtió en un hito de la performance.

TV Cielo (1966), en cambio, transmite en circuito cerrado el cielo sobre el MUSAC en tiempo real. Está considerada una de las primeras videoinstalaciones de la historia, lo cual es un mérito real. Que lo que vemos sea, literalmente, el cielo de León, es otro asunto.

La sección cinematográfica incluye Mosca (1970-71), dirigida junto a John Lennon, en la que la cámara recorre el cuerpo desnudo de una mujer siguiendo el movimiento de varias moscas. La banda sonora es la voz de Ono imitando el zumbido. Perturbadora, sí. Imprescindible en cualquier historia del cine experimental, también. Hamparte, quizás no tanto en este caso.

Laberinto-Asombra (1971) es una instalación de plexiglás con un retrete en el centro: el visitante entra, se convierte en observado y reflexiona sobre la dicotomía entre lo público y lo privado.

Rayos de la Mañana (1997) llena una sala entera con cuerdas de poliéster y metal de seis metros de altura que caen sobre un lecho de piedras. Es visualmente impactante y de las pocas obras de la muestra que funciona con independencia de su explicación teórica.

Memoria Vertical (1997) superpone en veintiún fotografías los rostros del padre, el marido y el hijo de la artista, generando un retrato triple y difuso que habla del tiempo, la memoria y los vínculos afectivos. Hay aquí algo genuinamente conmovedor.

Puertas (2011) presenta nueve puertas antiguas de madera intervenidas por la artista, entre las que el visitante deambula sin poder abrirlas. Las paredes, dice el texto, se vuelven invisibles. Las puertas, sin embargo, siguen siendo puertas.

Y , una pintura acrílica con un único adverbio sobre lino, conectada con otros once cuadros de mensajes simples repartidos por toda la muestra, cierra el recorrido con la economía de medios que caracteriza a Ono: una palabra, un lienzo, una invitación a imaginar. O, según se mire, el hamparte en su expresión más destilada.

Cuando el contexto lo es todo

Que el MUSAC haya logrado traer esta exposición a León es un mérito de gestión cultural innegable. Que una parte significativa de lo expuesto sea hamparte no lo hace menos visitable, ni menos interesante como fenómeno cultural. Pero sí, quizás, más honesto nombrarlo. Porque entre «Pieza Corte» y un adverbio pintado sobre lino hay un abismo, y la exposición los presenta con el mismo peso institucional, el mismo tamaño de ficha técnica y la misma iluminación cuidadosa.

Yoko Ono es una figura histórica, y esta retrospectiva lo demuestra con creces en sus mejores momentos. En los peores, demuestra también que el arte contemporáneo lleva décadas construyendo una catedral donde la duda está prohibida. Y eso, precisamente, es lo que hace grande al hamparte: su inmunidad al escepticismo.


Publicado

en

por

Etiquetas: